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Inventar música para mi es una necesidad humana, una representación interna de quién soy y me es indispensable, que el resultado de ésta se manifieste siempre libre, como la necesidad misma que me llevó a hacerla sonar. Mis Inventos musicales son para compartir, modificar o simplemente escuchar, hacé lo que tu naturaleza te llame a hacer con ella.

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Liberá la música o que la música te libere!

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12 octubre, 2014

Siguiendo la Luna - Instalación Sonora y laboratorio de creación.

Esta exposición es una de las experiencias que más he disfrutado en mi vida, tuve la gran oportunidad de trabajar con el maestro Vincent Martial,  un excelente artista sonoro y flautista loco.

La idea de una instalación sonora era algo en lo que había venido trabajado desde inicio del 2014 pero que desarrollar todo un concepto y un sistema que funcione, me di cuenta que no era tan sencillo a como imaginaba. Montar "Siguiendo la Luna" en el Amón Solar, (San José, CR) la verdad no fué cosa fácil pero trabajamos día y noche y junto a un grupo de amigos que ayudaron a que todo saliera se rompió esta realidad de cosas casi imposibles.

Al final nuestro trabajo se expuso en esta galería por un mes donde constantemente trabajamos en mejoras, en el posicionamiento de sensores a como la relación de estos con las máquinas, en resolver cosas que no deberían fallar, alinear los códigos para que todo quedara bien, etc.

A nivel técnico contabamos con dos sistemas de control, el sistema que controlaba la parte de sensores corría en una Raspberry Pi la cual con un patch en Pure Data transformaba esos impulsos del lugar en movimientos de motores que activaban algún sistema que generaba sonidos.

Aparte de este algoritmo, se creo otro que leía todas las señales acústicas para sufrir un tratamiento estético acorde a lo que se quería y que ya habíamos visto que funcionaba.

Con respecto a las máquinas de la expo:

Dos de las máquinas vistas en el video son piezas exclusivas de Vincent Martial, las cuales reaccionan normalmente a sus comandos dados por la flauta, pero en esta ocasión fusionamos sus robots con los sensores puestos por el lugar e integramos 4 sistemas nuevos creados exclusivamente para el lugar.

Un sistema de poleas que subía y bajaba en cada extremo una cabeza de muñeco.
Una lámpara que se deslizaba en un carril de impresora de manera aleatoria.
Una muñeca que se transportaba por un carril y era detenida por sensores IR.
Un sistema acuático donde el agua corría de un lado a otro gracias a dos bombas de agua, que se encontraban en dos globos gigantes,  este sistema era interrumpido por una hidrófono el cual amplificaba el sonido acústico del vórtice y de la corriente de agua entrando.

Durante todo el mes Vincent  Martial y yo estuvimos trabajando en la obra desde su inauguración hasta el día de clausura lo cual entendimos que era una obra en constante cambio, y de esta manera pudimos aprovecharnos de hacer visitas guiadas y explicar de manera más personal tanto el funcionamiento técnico de la pieza como también generar controversia/conversaciones sobre el fundamento de "Siguiendo la Luna" y la relación cíclica que tiene la vida.


 

siguiendolaluna from sonambule on Vimeo.


Joan Villaperros
Vincent Martial

16 febrero, 2014

ZIPOH

Este es un nuevo proyecto en que trabajo con electrónica y programación, utilizando Arduinos para comunicarme con el mundo exterior parte de la necesidad de fusionar fuerzas!

Zipoh, pretende experimentar sobre las instalaciones sonoras y plásticas basados en datos del clima.

Joan Villaperros
Vincent Martial



zipoh from Joan Villaperros on Vimeo.

Haigan o no haigan - LOKO lib

Lo más triste es que este compilado no contiene ningún recuerdo boruka, bribri o chorotega POR QUE LA MÚSICA TENÍA QUE SER DE OTRA FORMA, por que acá la música no existió, ya nadie la recuerda....de qué nos vale un museo de ocarinas si todos quieren Ataris?

Loko LIB



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05 mayo, 2013

BIG BANG de LTH, 24 de mayo Teatro Giratablas

El viernes 24 de mayo, vamos a estar presentando la obra Big Bang, que data de tres movimientos: Boom,  En el planeta verde y La makina.

Cada uno de ellos describe graficamente la historia de nuestro universo humano.
15 mil millones de años resumidos en 43 minutos.

No se lo pierda!!!

Libertad a la música. 
Libertad al sonido!!!!!
Libertad a sus ejecutantes!!!!



La trompeta de Falopio, en la UCR




Libertad al sonido! LTH somos tod@s, estamos en todo lugar!!!!!!!!!

10 abril, 2013

La servilleta mojada ( Una reseña de la triada hermetica )


 El chiste, que es uno viejo y que he repetido varias veces y ser repetitivo escribiendo requiera de una disposición especial, va así:
 “Los conceptualistas gustaban de proponer el siguiente motivo de reflexión —escribe Tom Wolfe—: supongamos que el más grande artista de la historia, pobre y desconocido, estuviese sentado a una mesa del viejo Automat de Union Square y mendigara un vaso de agua del grifo mientras echaba un vistazo por allí, con la esperanza de poder comerse un trozo de galleta o unas pocas judías abandonadas de cerúleo y tranparente color chartreuse o cualquier otro producto de la Yellow Food que exhibe el Automat y que en ese mismo momento se le ocurriese la más grande obre de arte de la historia. Falto incluso de un lápiz o de una cerilla usada, supongamos que el artista mojara un dedo en el vaso de agua y empezara a registrar la más grande de las inspiraciones, la cima de la vida del hombre como animal dotado de sensibilidad e inteligencia, en una servilleta de papel y con agua de Nueva York como pintura. (…), el más grande artista de la historia, enfermo del corazón, se desplomase muerto sobre la mesa y el dueño pensará que sólo se trata de un borracho muerto y una servilleta húmeda. La pregunta es: ¿habría sido ésa la más grande obra de arte de la historia, o no?”
 Esto fue lo primero que se me vino a la mente el primer día que escuche lo que, en ese momento, pensé, era La Triada Hermética, en una casa en Desamparados que aquella noche casi cruza la línea para convertirse en un bunker. En realidad no escuche nada más que un piano que tocaba repetitivamente los acordes de “Hit the road Jack” entre la bulla del grupo de personas que se estaban refugiando de la lluvia ese día. Casualidad, supongo, que haya aceptado ayudar a un amigo a descargar un camión lleno de libros y revistas viejas para un librería extinta cercana a Plaza del Sol.
 Se diría que un tipo en un piano no hace una banda, y yo estaría de acuerdo, pero a la hora de hablar de una agrupación como La Triada Hermética nunca se puede hablar de una banda en el sentido estricto de la palabra. Les he visto tocar en un ensamble de casi una decena, otras veces han sido solo dos, una vez inclusive recité, megáfono en mano; una historia absurda sobre un predicador callejero dominicano una, noche que la memoria y la sobriedad me fallaban.
 La única constante de La Triada se encuentra en la inconsistencia de su alineación, de sus locaciones y de su repertorio (hay, cierto, regularidades, después de todo “Marta tiene catorce años, y escucha punk”); inclusive el recurso del escenario varía dependiendo el contexto. Así como los goliardos, la sociedad del espíritu libre y otros grupos y sectas heréticas de la edad media, el escenario más conveniente siempre será la falta de escenario. A Gene Simmons, apuntó alguna vez Nick Horby, nunca lo veras a menos de cuatro metros del suelo, a ellas y ellos nunca los veras a más de cincuenta centímetros del suelo (su record de altura ha sido la tarima de la extinta chicharronera Rancho Alegre). 
 No es ya un secreto que ir a un concierto, a un “chivo”, es ir a ver a alguien creer en sí mismo en un escenario. Ir a un concierto es creer uno mismo que es algo más que eso, que hay un mito, que hay una razón de más, algo que sea más complejo y “profundo” que ir a ver a un alguien cantar y simplemente disfrutar de sus canciones. En este sentido La Triada Hermética sobresale sobre muchas bandas nacionales (quizás por no ser una banda en el estricto sentido) y por ello de cierto modo requiere que sus presentaciones se vean desde otra óptica. No estamos hablando acá de alguna pretensión conceptual, aunque claro, todas forma de arte la tiene; importa más la teoría que la obra, dijo alguna vez Tom Wolfe, no sé si celebrándolo o lamentándolo. Los Ramones nunca se preocuparon más que por pasar un buen rato y agradar al público, Sex Pistols recogía, inconscientemente, la herencia de los situacionistas y letristas de principios del siglo XX. En general ninguna banda, compositor, o cantante, sube “desnudo” en el escenario ya que el mismo acto de interpretar una partitura es una representación de esa representación. Se trata de realizar guiños, tirar líneas que unan puntos, de significar algo, de creer en sí mismo en un escenario, aunque ese escenario sea la acera afuera de un zoológico, algún café pretensioso, una casa o algún bar.
 La Triada Hermética es ferozmente artesanal e improvisada. Rescatando las viejas tradiciones medievales, uniéndolo con la tradición punk del “hazlo tu mismo, como una forma de plasmar el hecho de que no aceptan ningún límite de lo que supone debe ser la música, la música pop, y sin embargo con la suficiente sabiduría para darse cuenta que esta negación ya está de todos modos codificada dentro de los límites de lo que se supone debe ser la música. Con esta inteligencia aprenden, como los artistas más exitosos, a jugar con esos límites sin convertirse en algo imposible de digerir y con una potente capacidad de entretener. Una vez que la improvisación se encausa, una vez, después de los primeros instantes de aparente ruido sin sentido, una vez que se ponen de acuerdo, se convierten simplemente en una experiencia innombrable, inexplicable y divertida.
 Podría preguntarle a ese pianista algún día si consideraría que lo que aquel borracho dibujó en la servilleta, con agua, es la obra de arte más grande de la historia, pero ya sé la respuesta que me daría. “Claro que sí”, diría, antes de volver a lo suyo.
  David Eduarte / LTH